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Si tienes tienda de lencería o mercería, seguro que tienees prendas de ropa interior en muchísimos colores: negro, blanco, beige, rojo, rosa, marino, verde, flúor, pasteles, etcétera. Pero, también sabrás que no todos tienen la misma demanda ni se venden igual de bien. Algunos colores aparecen temporada tras temporada en el top de más vendidos, mientras que otros tienen un público más reducido.
Pero ¿por qué ocurre esto? La respuesta está relacionada con una combinación de practicidad, moda, psicología del color, facilidad para combinar las prendas y ocasiones de uso.
Sigue leyendo y descubre el porqué algunos colores no pueden faltar en tu tienda.
El negro suele ocupar un lugar destacado en las ventas de ropa interior. Una de las principales razones es su versatilidad: combina fácilmente con otras prendas y funciona tanto para el día a día como para ocasiones especiales.
Además, muchas clientas perciben el negro como un color elegante y atemporal. Por ejemplo, un sujetador negro puede usarse tanto para un conjunto sencillo para ir a trabajar como para un look más sofisticado en versión lencera.
Otro factor muy importante es la facilidad que este color ofrece para crear conjuntos. Al ser un color básico, las marcas pueden combinar un sujetador negro básico con diferentes diseños de braguitas, lo que hace que este color tenga una demanda bastante estable. Por tu parte, tú en tienda también puedes aprovechar y combinar artículos negros de diferentes marcas para crear conjuntos mucho más interesantes, mezclando sujetadores, braguitas, bodys, etc.
Es un color atemporal que nunca pasa de moda y que siempre va a funcionar bien. Es cierto que en la temporada de verano se suelen priorizar modelos en colores más claritos pero el negro nunca va a fallar.
El gran competidor del negro: el beige/los "nudes". Son los tonos similares al color de la piel y van desde el beige más clarito hasta los marrones intensos. Se caracterizan por estar diseñados para pasar desapercibidos y que parezca que no hay nada bajo la ropa.
Son especialmente populares en la temporada de primavera-verano para llevar debajo de prendas blancas, claras, finas o ajustadas. En estos casos muchas personas buscan que el sujetador o la ropa interior sean lo menos visibles posibles.
Aquí existe, además, una evolución importante en la industria: durante años se utilizó un único tono denominado "nude", que solo encajaba con las pieles más pálidas, pero actualmente muchas marcas ofrecen una gama mucho más amplia de tonos de "nude" para adaptarse a diferentes tonalidades de piel.
Un color básico, a veces considerado aburrido, pero que ofrece gran versatilidad y oportunidades de uso. Siempre está entre los más vendidos.
Otro color tradicional de la ropa interior: el blanco. Se relaciona con la sencillez, la limpieza y la pulcritud. Continúa teniendo demanda en tienda y no pasa de moda pero sus ventas se alejan de las del negro y el beige.
Su principal desventaja es que resulta más visible bajo algunas prendas que el nude por lo que ante ambas opciones el nude sale ganando.
A pesar de ello, es un color muy reconocido y reconocible dentro de la lencería y sigue tirando fuerte en prendas como las braguitas clásicas de algodón y las camisetas interiores.
Es el color perfecto para quienes buscan una sensación de limpieza y orden.
El rosa palo y el marfil son la versión "suave" del blanco. Son más discretos bajo la ropa que el blanco puro y siguen siendo "básicos" como para que no pasen de moda. Muchas marcas ofrecen ya estos colores en sus líneas permanentes como Selene o Ysabel Mora y funcionan muy bien. Son colores más sutiles y se adaptan bien a tonalidades muy pálidas en las que los beiges marrones pueden quedar demasiado oscuros.
A pesar de no ser los clásicos que pensamos siempre, son atemporales porque funcionan como básicos y no destacan sobremanera pero dan un toque de diferenciación frente al beige o el blanco.
En la misma línea que el rosa palo y el marfil, el color azul marino funciona como versión más moderna y atractiva que el negro.
Sigue siendo oscuro por lo que es elegante y ponible para el día a día pero tiene un toque diferente que hace que el conjunto sea más atractivo.
Muchas marcas han incorporado este color como uno de sus básicos, incluyendo braguitas y bodys en estos colores para formar conjuntos completos.
En cuanto a los tonos rojizos hay que diferenciar el burdeos de los rojos más claros y brillantes.
Por su parte, el burdeos funciona como un "básico sexy" muy vendido porque aporta interés sin ser extremadamente llamativo. Es un color que triunfa en las estaciones más frías pero que siempre se vende y puede competir con el negro y el marino.
Por otro lado, el rojo (el claro, brillante, que asociamos por ejemplo a Navidad o San Valentín) tiene un comportamiento diferente. No compite con el negro ni los tonos neutros en cuanto a versatilidad, pero posee una fuerte presencia en determinadas épocas y campañas.
Se asocia habitualmente con la pasión, la energía y una estética más llamativa. Por este motivo, puede experimentar un aumento de demanda alrededor de fechas como las mencionadas arriba.
También es un color que las marcas utilizan con frecuencia en campañas de lencería porque destaca visualmente y puede convertirse fácilmente en protagonista de una colección.
La respuesta es, principalmente, económica. Una marca necesita decidir qué colores producir en grandes cantidades y cuáles mantener como opciones más limitadas y exclusivas.
Los colores básicos (blanco, negro y nudes) tienen la ventaja de que se pueden vender durante largos periodos y no pasar de moda, por lo que pueden formar parte de las colecciones permanentes.
En cambio, un color muy específico puede funcionar durante una temporada en concreto pero dejar de venderse unos meses después. Si uno de estos colores tiene éxito, la marca puede decidir producir más pero si la demanda es menor, puede vender fácilmente las unidades que haya producido si son limitadas.
No todos los colores sirven para todas las categorías de prendas.
En un sujetador básico para uso diario, los consumidores pueden priorizar colores neutros que sean fáciles de combinar o que resulten discretos bajo la ropa.
En cambio en productos como las braguitas o calzoncillos, los clientes pueden experimentar con más colores y estampados porque normalmente no se ven bajo los pantalones.
En camisetas interiores por ejemplo, el blanco también es muy vendido porque es un clásico que si se ve bajo la prenda da sensación de limpieza y coherencia al outfit.
Por eso, hablar de los "colores más vendidos" requiere tener en cuenta qué tipo de producto se está analizando, el lugar, la temporada, el precio y el perfil del consumidor.
Los colores más comerciales de la ropa interior no triunfan necesariamente porque sean más bonitos, sino porque responden a necesidades diferentes.
En definitiva, detrás del color de un sujetador hay mucho más que una cuestión estética. Las decisiones de compra combinan funcionalidad, preferencias personales, tendencias y contexto de uso, y las marcas tienen que encontrar el equilibrio entre ofrecer variedad y apostar por los colores que mantienen una demanda constante.
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